El C.C. Villavés organiza durante la temporada ciclista, un total de once carreras para las categorías de Escuelas, Cadetes y Junior.
Para el desarrollo de una prueba se necesita una buena preparación previa y para ello, el club dispone de un equipo logístico, que realiza esta labor cada día que hay carrera.
Con Pepe Barruso al frente, un grupo de gente desinteresada integrado por Enrique Sanz, Roberto Blázquez, Roberto Sanz, Ángel Navarro, Mari Nagore, Julio Unzué, José Mª Torreras, Eder Sanz, Rafa Baráibar, Luis Ruiz de Gauna, Santiago Espinal, Carlos Casimiro y alguno que se presta pero que no es asiduo, se dan cita en la bajera que dispone el club a una hora temprana. Comienza la tarea cargando las vallas publicitarias, podio.. para desplazarlas al lugar de la prueba. Una vez allí, cada uno desarrolla la función que se le encomienda. Unos montan el podio, otros las vallas, los carteles anunciadores de la distancia a meta y la revisión del circuito. Así se distribuye el trabajo que dura aproximadamente dos horas y media.
Llega la mejor tarea del día. Entre chistes, bromas y risas, se meten entre pecho y espalda un sabroso almuerzo que normalmente es huevos con jamón y chistorra. Una vez repuestas las fuerzas, sigue el trabajo. Hay que recoger los coches oficiales en BEOLA-MOTOR, montar las megafonías, la meta, ultimar detalles para jueces, Policía Foral y moteros… y a esperar a la hora de salida. Durante la prueba, unos conducen coches, controlan los cruces o cuidan las cosas en línea de meta.
Una vez concluída la entrega de trofeos, se desmonta todo y se guarda de nuevo en la bajera y a esperar otro día. Este es un día que gustosamente pasa cada uno de los integrantes de este maravilloso grupo de gente que, aún estando en el anonimato, son imprescindibles para la buena organización de una prueba ciclista.